Transplantadora de Batata
Invento de Proferio Celestino Cisi

Primer maquina de plantar camote

Proferio Celestino Cisi

Proferio Celestino Cisi comenzó a fabricar la primera máquina transplantadora, en los años 1929/1930. Sacó la patente y vendió unas pocas. Lo notable fue que por ser menor de edad y además tener que cumplir con el Servicio Militar obligatorio en la Marina, delegó la gestión del patentamiento a un hermano mayor, de nombre Ulderico M.F. Cuando regresó, construyó varias máquinas muy bien hechas que no tuvieron la salida deseada. Esto sucedia por dos motivos: los productores creían que era imposible transplantar batata con una máquina y que nos les iba a producir, además en aquella época, hablar de $ 150.- o $ 160.- que eran lo que costaba la máquina resultaba muchísimo dinero, ya que la bolsa de batata valía 40 centavos. Entonces pensó que ese era un negocio para un establecimiento industrial grande, que pudiera hacerla a menor costo; que en una herrería con pocos elementos. Fue así que le resto importancia a la fabricación, quizás desalentado por la falta de mercado donde colocarlas. En una ocasión vinieron representantes de una fabrica para comprar el invento, ofrecieron $ 14.000.- pero el padre no quiso que la vendiera a pesar de que en esa época dicha cantidad representaba mucho dinero. El tiempo pasó y la patente válida por 10 años, caducó, sin ser renovada nunca más.

De todos modos construyo aproximadamente 200 máquinas. Cuando salieron por primera vez a la venta los productores no la veían muy bien, pero los que se disgustaron mas fueron los obreros que vivían de transplantar batata, se ahorraba mucha mano de obra, pero el tiempo les demostró que estaban equivocados, pues con la mecanización de la operación de transplante se plantó mucho más, necesitándose mas brazos para la recolección y posterior embolsado, además de las fabricas para la industrialización del producto que fueron apareciendo.
La idea de crear esa máquina nació porque en la chacra plantaban 10 hectáreas de batata por año, todas transplantadas a azada, que los dejaba sumamente cansados al final del día. Fue así que tantas veces se preguntaba sin no se podría hacer una máquina transplantadora de batata y él mismo, se dedicó a trabajar ininterrumpidamente en su construcción. Primeramente hizo una maqueta con alambres y ruedas de carreteles de hilo; la probaba en el patio plantando fósforos. Durante cuatro años estuvo perfeccionándola.
La máquina plantaba en plano. De esta forma tenía inconvenientes para la cosecha de la producción, pues las raíces se formaban muy profundas dificultando el arrancado con el arado. También a causa de las lluvias las batatas se pudrían mucho.Posteriormente la fue modificando para plantar en caballones pero las ruedas apretadoras colocadas en la parte posterior de la máquina lo desarmaban totalmente, quedando el cultivo nuevamente casi en plano con los problemas ya apuntados.
Después probó torciendo el eje de las ruedas apretadoras de modo que ambas trabajaran inclinadas, acercándose al pisar. Tampoco resultaron por que seguían desmoronando el caballón.
Sin embargo la tenacidad de aquel hombre muy joven, de menos de 20 años y muy laborioso, no se dio por vencido hasta que se le ocurrió hacer un par de ruedas que se adaptaran a la forma del caballón, es decir cónicas y anchas de modo que al pisar sobre éste no lo desmoronara, sino que en conjunto lo apretara hacia abajo.
Los detalles sobresalientes de la máquina desarrollada por Cisi son: de arrastre, para un surco por vez, tirada por dos caballos, de cuatro ruedas, dos de una altura de 0,80 m, separadas entre sí a 0,80 m que pisaban en el surco a ambos lados del caballón y dos delanteras más pequeñas, generalmente de hierro o también de rollizos de madera con buje y llanta metálica de una altura de 0,40 m Sobre el eje de éstas ruedas delanteras apoyaba un avantren que facilitaba el giro de la herramienta en las cabeceras.
Al centro del eje trasero iba acoplado un azadón de 0,60m de largo por un alto de 0,10 m en la parte de avance y 0,20 m en la posterior. En esta parte se bifurcaba y hacía que al deslizase sobre la cresta del caballón formaba una hendidura a una profundidad variable de 0,10-0,15 m en la que el plantador iba colocando los plantines de batata, los que enseguida de soltados por mano del hombre, mediante dos discos arrimadores de 0,30 m de diámetro y debido a la disposición de los mismos, arrimaban a la planta ya colocada y a ambos lados, una pequeña cantidad de tierra, la misma que había separado el azadón.
Luego dos ruedas de madera de forma troncocónicas de un alto de 0,25 m por un ancho de 0,15 m de radio en el extremo inferior y 0,35 m en el otro, recubiertos por caucho, (cámaras usadas de camión) colocadas en la parte posterior de la máquina, unidas a ésta por un sistema tipo bisagra, sólo sujeta en el tiro pero con libertad de movimiento abajo-arriba, que ayudado por el peso de la persona que hacía el trasplante, apretaban el suelo (caballón) a ambos lados del platín.
Sobre los dos ejes se apoyaba un bastidor y sobre éste un entablado o piso en el que depositaban los plantines que en forma de manojos iban siendo alcanzados al plantador, quien tenía además la misión de conducir a los caballos que traccionaban a la trasplantadora.
En honor a aquel emprendedor joven, una de las calles de la localidad lleva su nombre, inmortalizando su figura en la maquina de plantar batata.

Info: nota infoguia.com.ar

 

A quien tenga fotos, anecdotas o recuerdos enviar un mail a esta direccion

Inicio